Venezuela: Armamento y economía

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Venezuela Ministerio de Defensa

Hasta 1999 Venezuela disponía de armamento occidental pero, en esa fecha, comenzó un cambio político-ideológico que implicó, a su vez, un cambio en el origen de los suministros militares.


En 2006, se produjo la ruptura con Occidente y la totalidad del armamento pasó a tener otros orígenes, básicamente y, por orden de importancia: Rusia, China, Cuba, Bielorrusia e Irán.


Estamos en condiciones de afirmar que el material es de penúltima generación. Hasta donde puede saberse, y esto es importante a la hora de tomar posiciones por los países que le suministran armas, no hay nada secreto o desconocido. Si sólo venden armas conocidas, la valoración es económica y la caída de Maduro únicamente representará la pérdida de un cliente, en el peor de los casos. Por el contrario, si hubieran vendido material de última generación y no perfectamente conocido por Occidente, el apoyo pasaría a ser necesario para evitar que esa tecnología caiga en manos enemigas.


Además del material vendido, en Venezuela, se han instalado fábricas de armamento con tecnología extranjera, como las de fusiles de asalto AK-103 y AK-104.


También se ha construido, con ayuda de Bielorrusia un centro de mando de defensa aérea y otro para guerra electrónica.


La valoración respecto a China es diferente. En septiembre de 2018, se cuestionó que el gigante asiático concediera una línea de crédito a Venezuela de 5.000 millones de dólares, algo totalmente insuficiente para el país, que cifra su deuda externa en 6.000 millones sólo en tenedores de bonos. Además, entre 2005 y 2016, se calcula en 65.000 millones la suma de los préstamos concedidos por China, a través del “CHINA DEVELOPMENT BANK (CDB)” y el “EXIMBANK”.


Ya se comentó entonces que, finalmente, el conjunto de préstamos sería de imposible devolución y que se negociaría un pago alternativo a China. También se habló, como medio de pago, de la construcción de una base para las unidades navales chinas, que comienzan a ser una gran potencia naval, con tantas unidades o más que la flota estadounidense y muy pocas bases de apoyo en el mundo.


Muy poco tiempo después de anunciarse el último préstamo, se informó que, a causa del deterioro económico, China no iba a realizar nuevos préstamos y, al mismo tiempo, comenzó una nueva política para intentar asegurar sus intereses a través de posiciones en la industria petrolífera.


La posición de EEUU, en guerra económica con China, pasa por pretender evitar cualquier aseguramiento de la deuda china e intentar que no se respete la misma.


En esta posición, los suministradores de armamento a Venezuela, sobre todo de munición, deben plantearse mantener su apoyo en función de dos elementos:


-El primero, de carácter estrictamente militar, consiste en las posibilidades éxito de Maduro, y

-El segundo, puramente económico, se refiere al eventual mantenimiento de los vigentes contratos económico-militares, es decir, la posibilidad de que Juan Guaidó, si fuera él el vencedor, mantenga los planes de modernización de las Fuerzas Armadas, la previsiones de futuras compras, etc.


Rusia ya ha declarado públicamente que está interesada en mantener la cooperación militar pero, aparentemente, nadie de la oposición le ha contestado en el sentido de mantenerla.


China no se ha pronunciado oficialmente pero ha sido la más activa en orden a pactar con el eventual nuevo gobierno. Debemos recordar que Juan Guaidó no se puede presentar a unas eventuales elecciones de Presidente de la República, porque la legislación actual se lo impide, aunque nada prohíbe cambiar esa ley. Sin un futuro presidente claro, China tiene difícil negociar pues la inestable situación de la oposición hace imposible saber quién podrá ser.


Cuba e Irán, con la desaparición de Maduro, verán el fin de todos sus intereses en Venezuela.


Bielorrusia, rodeada de nuevos aliados occidentales como Polonia, Lituania, Letonia y Ucrania, es pretendida por Occidente como nueva aliada. Este país, con armamento soviético tiene fuertes lazos con todo el mundo y podría mantener su posición en esta zona. Bielorrusia, por su posición en el mapa mundial, sin mar, es, a veces amigo, muchas veces semienemigo y otras enemigo declarado de Rusia. De los intérvalos de profunda amistad recíproca debemos recordar el de 2007, en que se llegó a hablar sobre una confederación o, incluso, un estado unificado con Rusia.


A pesar de la volatilidad que tiene este pais, desde 1994, Bielorrusia está dirigida por el presidente Lukashenko. Es una democracia con un presidente calificado como “Uno de los seis bastiones del mal”. Tiene relaciones comerciales con China, relaciones tensas con EEUU, lazos con Siria, etc. Con estas credenciales, puede ser desde un enemigo a barrer en Venezuela, hasta un claro caso de supervivencia en la zona.


Como conclusión, Venezuela no es únicamente sinónimo de petróleo, sino exponente de la guerra comercial EEUU-China, de los intereses industriales y económicos sobre productos militares, de la devolución de los préstamos en que ha incurrido el país, etc. Y mientras el enemigo está claro (Maduro), no lo está su sustituto porque, salvo cambios legales futuros, Guaidó no puede presentarse a presidente y, por lo tanto: ¿Con quién se negocia la devolución de la ayuda que todos dicen estar dispuestos a facilitar? ¿Quién garantiza influencias futuras en la zona? Porque los países se comprometen en función de lo que les prometen.


Es obvio que la actual situación resulta muy confusa y lo mismo puede afirmarse en relación a una próxima evolución de este inestable escenario.


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