Secretos empresariales (nueva regulacion)

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Existe un conjunto de necesidades lógicas que pasan a ser obligaciones molestas por la vía de una ley imperativa, que pretende obligarnos a hacer aquello que deberíamos estar dispuestos a realizar voluntariamente o por nosotros mismos.


La Organización Mundial de Comercio se propuso, en su momento, otorgar protección general a los secretos empresariales o, dicho de otro modo, las grandes empresas se propusieron, y están consiguiendo, la protección de sus secretos por la vía de imponernos a todos la obligación de guardar los nuestros como lo hacen ellos. Una nueva versión de "café para todos" que pasa a convertirse en "ricino para todos".


La Unión Europea, por medio de la Directiva (UE) 2016/943, dictó una primera norma de mínimos, que era un reconocimiento de la protección que el derecho debe otorgar a los secretos empresariales.


El Senado, con fecha 06-02-2019, ha aprobado el texto remitido por el Congreso de la nueva Ley de Secretos Empresariales, que traspone la citada Directiva europea y, por lo tanto, en los próximos días se publicará en el BOE y entrará en vigor a los 20 días de su publicación.


En España, ya teníamos una protección de los secretos empresariales que se encontraba desperdigada por todo tipo de normas: Código Penal, Código Civil, Estatuto de los Trabajadores, Leyes de Enjuiciamiento, Ley de Competencia desleal, etc.


Como consecuencia de la trasposición de estas normas europeas impuesta por la tendencia de globalización jurídica a la que estamos asistiendo, se proporciona un marco jurídico armonizado en toda la Unión Europea. Surgen nuevos conceptos jurídicos en nuestro derecho: "secreto empresarial", "titular del secreto empresarial" y "poseedor del secreto empresarial".


Los tradicionales derechos de propiedad industrial, patentes, modelos de utilidad, etc., se aproximan más a un derecho de uso o explotación exclusiva con límite un temporal. Se registraba la patente, todo el mundo la conoce pero no puede usarse porque está registrada.


Ahora, el "secreto empresarial" se define como un derecho subjetivo, del que es titular una persona física o jurídica, que tiene una naturaleza patrimonial y que nadie conoce. Es secreto porque nadie lo sabe que es.


Con esta nueva concepción, se abre la posibilidad de una ingeniería inversa aplicada a aquellos bienes obtenidos lícitamente y desaparece el derecho constitutivo del registro, al que estábamos acostumbrados. “Ingeniería inversa” es el proceso que tiene como objeto obtener toda la información posible acerca de un producto: Averiguar que elementos integran el mismo, como interactúan entre sí y, en definitiva, conocer su proceso de elaboración, pero partiendo del resultado en lugar de los elementos iniciales.


Ahora, el "secreto empresarial" nace por la creación original y se mantiene, en tanto en cuanto, no se divulgue. Puede tener naturaleza científica, comercial, empresarial, etc., siempre y cuando cumpla los siguientes requisitos:


a) Ser secreto, algo nuevo o no conocido, ya sea en su totalidad o como una mezcla precisa de otros elementos que no son secretos.

b) Que tenga valor comercial por el carácter secreto (puede ser un valor real actual o potencial futuro).

c) Adoptar medidas razonables para mantener ese carácter de secreto.


En sentido contrario, se recogen una serie de principios ante los cuales desaparece el secreto, al ser un derecho subjetivo, como:


a) La libertad y el pluralismo de los medios de comunicación.

b) El interés público.

c) Cuando sea necesario para proteger:

§ Un interés legítimo

§ Descubrir una falta

§ Descubrir una irregularidad

§ Descubrir una actividad ilegal

d) El secreto empresarial no será una traba para la movilidad laboral (no se podrá “encadenar a un trabajador” a una empresa porque conozca un proceso).


Como toda buena norma española contiene una lista de sanciones para beneficio de las arcas del Estado. Las multas pueden llegar a la tercera parte de la cuantía del litigio.


Admite la culpa tanto en la forma dolosa como en la negligente. La conducta perseguida es utilizar un secreto empresarial conociendo, o debiendo haber conocido, que de modo directo o indirecto utilizaba o revelaba un secreto empresarial ajeno. Dado que se admite la posibilidad de ingeniería inversa sobre productos lícitamente obtenidos, podemos llegar al absurdo de comprar un producto, estudiarlo, reproducirlo, mejorarlo y, luego, ser sancionados, porque quien nos vendió ese producto debía saber que estaba revelando secretos ajenos y, finalmente, nuestro trabajo de desarrollo y mejora de ese producto, nuestro propio "secreto empresarial", vía publicidad, termine explotado por un tercero de modo legítimo.


Tendremos que estudiar muy detenidamente como se compagina todo este conjunto de derechos y expectativas con un procedimiento público. Inicialmente, dado que se encuentran "profundamente inspiradas" en la regulación de patentes y competencia desleal, sus resultados serán muy próximos a los actuales. Resulta imposible conseguir una sentencia condenatoria por la infracción de secretos industriales sin identificar lo infringido y, si lo identificamos, el proceso es público y el secreto pierde su carácter de secreto.


El tiempo para demandar será de tres años desde el momento en que el legitimado tuvo conocimiento de la persona que realizó la violación. Dicho de otra manera, no acudimos al Tribunal reclamando ayuda para que se defienda nuestro derecho, lo hacemos aportando todos los datos, esperando que se imponga una sanción y, posiblemente, conseguiremos una indemnización.


Ni en nuestras leyes de enjuiciamiento, ni en la nueva norma, existen mecanismos para tutelar el secreto, tanto más cuando, ahora, es secreto lo que pueda mantenerse de ese modo y no se le de publicidad y, un proceso civil o penal, salvo excepciones, es público, es un medio de dar publicidad a un conflicto.

Esta regulación introduce un nuevo elemento desconocido en España: El derecho industrial imprescriptible. Al dejar de ser constitutiva la inscripción en un registro y ser el "secreto industrial" aquello que se mantiene en un estado de desconocimiento por los demás, no existe tiempo de uso, ni prescripción del derecho, ni liberalización de su contenido.


Cuando una patente se describe y se inscribe, pasado el tiempo previsto, pasa a ser de dominio público y cualquiera puede usarla. El "secreto industrial", así definido, no tiene plazo parecido y será secreto todo el tiempo que su titular sea capaz de mantenerlo en secreto.


La conclusión es que o bien se legisla al dictado de la COCA-COLA, o la empresa COCA-COLA, con más de un siglo de vida, ha sido una de las mayores visionarias de la evolución legal mundial pues, jamás, en ningún lugar, ha registrado la fórmula de su producto, y ahora, parece que decidió correctamente.


Pero seguro que todo son manías persecutorias y teorías “conspiranoicas” porque, en un espacio moderno, democrático e independiente, como es la UE, NO es posible que se legisle al dictado de países extranjeros, influenciados en su actividad exterior por los intereses de sus empresas.


Con la entrada en vigor de la Ley, todo lo registrado va a perder su carácter de secreto, por tanto, si Vd. quiere proteger su empresa y los secretos que tenía registrados, debe ponerse, cuanto antes, en manos de un profesional del Derecho competente y experto.


Dados los inminentes cambios que se avecinan con la nueva Ley de Secretos Empresariales, si algún lector se siente identificado con la situación descrita, desconoce cómo va a afectar a sus intereses esa norma y desea estar preparado para protegerse, descartando al mismo tiempo la posibilidad de ser sancionado, mi Despacho queda a su disposición como especialistas en esta materia.


Manuel de Cristóbal (Abogado ICAM 56.250)

28004 MADRID

91 532 73 90


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