Y le salió el tiro por la culata, más o menos.

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La llamada, oficialmente, “Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” tiene como uno de sus ejes de actividad conseguir el árbol genealógico universal.


El objetivo de esta Iglesia, simplificando y sin ser el único, es ofrecer su bautismo a todos los ancestros de sus actuales miembros que no pudieron profesar su fe por desconocerla, independientemente de que estén fallecidos.

Con este planteamiento, todo miembro de esa iglesia es, sólo por ese hecho, un genealogista con la obligación de crear su árbol genealógico.


Aquellos a quienes nos gusta la genealogía sólo podemos estarles agradecidos pues no ponen ninguna pega a facilitar los datos que tienen, eso sí, a cambio de poder acceder a los datos de quienes les piden ayuda.


También hay que reconocerles que permiten la entrada a su Templo, con el fin de consultar sus archivos, y que aquellos que no profesamos su fe ni somos molestados, ni invitados, ni se nos intenta captar durante nuestras consultas e investigaciones. Pero sirva como advertencia que su terreno es grande, las salas de los investigadores están alejadas de la puerta y no les dejarán fumar ni dentro, ni fuera del edificio, tendrán que salir de sus instalaciones y el camino es largo, tienen grandes jardines. Se recomienda acudir con chicles de nicotina.


Uno de los servicios que ofrecen es enviarles una muestra de A.D.N. que ellos cotejan en su banco de datos con el fin de formar el árbol universal. Son muchos los que sin ser miembros, y sin afanes genealógicos, utilizan este servicio para buscar a familiares desconocidos.


Este es el caso de T.W. (no utilizaremos sus datos completos que si no, Protección de Datos se nos echa encima), de profesión abogado, hijo adoptado que consiguió encontrar a su madre biológica y que siempre quiso contactar con su padre biológico, pero no lo había conseguido.


T.W. accedió a https://www.ancestry.mx (y NO https://www.ancestry.es, NO existe) esperando encontrar a su padre.


Al cabo de unos meses recibió tres respuestas con novedades. Como pueden imaginar no era que tuviera tres padres, es que, al menos, tenía tres hijas biológicas, pues T.W. olvidó que durante su alocada juventud había sido donante de esperma.


En este caso todo tuvo un final feliz, aunque no el final deseado por T.W.


Sus tres hijas biológicas le agradecieron su altruismo que permitió a sus madres cumplir el gran deseo de tener hijos y a ellas les permitió venir a este mundo.


Y, para que quede claro: NO, no encontró a su padre.


Como conclusión, aquellos que gusten de la genealogía ya saben dónde tienen una muy buena base de datos genéticos.


Calaveras conocidos, crápulas acreditados, abstenerse.


Obviamente, y para prevenir sorpresas de este tipo, si están interesados en estas búsquedas y necesitan poder filtrar los resultados, siempre pueden contratar a un abogado al que le guste la genealogía, como el suscribiente.


Manuel de Cristobal

Abogado

ICAM 56250

91 532 73 90