Confidencias de un confidente, José Manuel Villarejo Pérez

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Villarejo


Hace tres años se inició una campaña de prensa contra mi personal una de las más feroces que se ha llevado a cabo contra un servidor del Estado, presentándorm ante la opinión pública paradójicamente como el enemigo público numero uno del país.


La sinrazón de este odio y esta persecución tan radical, instigada por el general Sanz Roldán, sólo es explicable por sentirse éste traicionado al no haber cumplido el trabajo que en su momento me encomendó: recuperar todos los documentos en poder de la princesa Corinna.


Esos documentos/ según se me comunicó, afectaban gravemente a la seguridad del Estado. Los integraban, entre otros, el 'archivo Jano' o CIC (Control Integral Central), que en su día llegó a contener casi un millón de fichas individuales con datos personales y privados de vicios y virtudes de las personalidades más relevantes de España. La realidad es que contiene los datos más sórdidos y oscuros de aquellos cuyas decisiones en un momento determinado pueda convenir que se adapten a los intereses de quienes las poseen. Así, por ejemplo, uno de los subarchlvos„ llamado 'Control de Togas', afecta como puede suponerse de forma directa al mundo judicial.


Conseguí ganarme la confianza de Corinna, presentándome a ella como su aliado y adversario del general Sanz y de todos quienes le hacían sentirse amenazada. Al principio lo conseguí, pero a pesar de todos los Intentos, no pude culminar mí misión. El General debió de sentirse traicionado y ahí comenzó mi infierno, y el de mi familia.


Señor presidente, mi relación profesional con los servicios secretos se ha mantenido prácticamente desde que ingresé en la Policía, en 1972. No quisiera aburrirle con la exhaustiva relación de cuantas acciones Meré, con gobiernos socialistas, antes de que el Ministro del Interior me propusiera en 1993 oficializar mi actividad como agente encubierto.


Me infiltré las finanzas de ETA en América Latina desbaratando sus negocios y capté operarios para poder intervenir las comunicaciones de los etarras que, como en el caso de Cuba, Castro se negaba a facilitar.



Años después me infiltré el hermético mundo de los traficantes de drogas y armas. Logré ganarme la confianza de personajes como Monzer Al Kassar„ Abu Abbas, Khashoggi, Oubiña o Pablo Vioque, consiguiendo que colaboraran aportándome en ocasiones Información vital para la seguridad del 

Estado, a sabiendas o no por su parte.


Fue gracias a estas Informaciones que nos ganamos el respeto, el agradecimiento e incluso la admiración de los servicios secretos de importantes Estados amigos, superiores a nosotros por contar con Infinidad de medios materiales y humanos pero que nunca fueron capaces de obtener lo que nosotros en ocasiones les ofrecíamos.


El conocer por parte incluso de quienes presumen de amistad conmigo en el actual CNI que su director ha procurado mí destrucción por todos los medios no puede resultar más doloroso para quien ha entregado su vida entera al servicio de España, su seguridad, sus Intereses y la libertad de sus ciudadanos. Y lo peor es el daño que la obsesión diría que enfermiza del general Sanz Roldán a mí persona ya ha causado y seguirá causando a las altas Instituciones del Estado.


Tanto es así que no puedo hacerme responsable del riesgo que se está ocasionando y se va a ocasionar a la estabilidad de las más altas Instituciones de España con la construcción de una suerte de causa general contra mi persona basada en Interpretaciones mendaces y fragmentarias de piezas aisladas de información.


Señor presidente, en mí defensa no tendré más remedio de forma inminente, y dada mi situación personal y familiar bordeando la desesperación, que explicar por qué se ha permitido que se amenace a determinados jueces de la Audiencia Nacional con datos de su Intimidad para que dejen de investigar temas que afecten al CNI. O por qué se ha permitido que el Director del CNI trabaje en contra de los intereses nacionales y a favor de potencias extranjeras como Venezuela. O por qué razón y quién ha permitido que se filtren datos contra nuestros monarcas. O hasta dónde llega la propia conexión y tutela del Director del CNI respecto de la Fiscalía Anticornipción. O por qué se ha protegido a magnates mediáticos independentistas. O por qué se ha permitido que en Cataluña el CNI dejara de informar sobre cuestiones trascendentales como los movimientos bancarios en el extranjero de determinados políticos separatistas.


Señor presidente, no pretendo mejorar mi imagen ante usted, porque en alguna ocasión se ha pronunciado sobre los hechos que se investigan en mi caso fajando por anticipado, y tengo que revelarle que para mi de forma incomprensible y decepcionante, una sentencia condenatoria.


Sólo quiero que sepa que todos los países civilizados usan de agentes de un perfil singular corno el mío para realizar determinados trabajos que casi nadie quiere hacer por el riesgo que se contrae. A la vista está. Nadie quiere saber cómo se ha detenido a peligrosos delincuentes, evitado atentados de destrucción masiva o conseguido determinados contratos de enorme valor para los intereses de España.


Por desgracia, me veo perseguido después de toda una vida de trabajo temiendo por mi Integridad, como sigo temiendo desde prisión. Y después de haber financiado prácticamente todas mis actividades, incluso fas más complejas y extensas en el tiempo, con los recursos obtenidos por mi grupo empresarial familiar, puesto a disposición de mi país, su se.turidad y su defensa.


Por desgracia, y por añadidura, se me impidió declarar en el Congreso de tos Diputados, Incluso antes de mi detención, y quizá permanezco encarcelado para que no pueda contar la realidad de los hechos tan graves que conozco.


Señor presidente/ siempre he pensado que un hombre no vale nada si no defiende su país. En mi caso, y aunque sólo fuera por el terrible desgaste y el insufrible dolor que se causa cada día a mis seres queridos, presentaré la batalla en sede judicial, como un justiciable más.


No huiré en ninguna dirección. Al contrario: caminaré con paso firme hasta destapar la Verdad; y para acreditar mi inocencia desvelaré aquélla que, incluso los actores con intenciones aviesas y planes Irresponsables ue propiciaron en origen esta temeraria causa, saben en su fuero int mo que debería permanecer siempre en la penumbra.


Recib4 un aten • saludo 


Firmado un confidente



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