¡Atención, atención… hombres, heterosexuales, no bajéis la guardia…! ¡Hoy, 25 de noviembre, es un día de aquelarre femiestalinista!

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Aquelarre Caprichos Francisco de Goya

Cuando cayó el muro de Berlín, en 1989, la izquierda se quedó sin discurso, y la derecha boba también. Desde entonces adoptaron la jerga, el discurso y la ideología denominada "perspectiva de género". La "perspectiva de género" es hija del marxismo, o mejor dicho del "engelismo", pues se inspira en el libro "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado" de Federico Engels.


La perspectiva de género ha calcado el esquema marxista de la lucha de clases y lo ha sustituido por la lucha de sexos, esquema en el que los explotadores, sojuzgadores, dominadores, culpables de todo mal, sea pasado, presente o futuro, son los hombres, varones (independientemente de su circunstancia personal, formación, clase social…) y la clase social dominada, sojuzgada, explotada, está integrada por las mujeres.


El marxismo-engelismo es fundamentalmente una doctrina basada en el odio, y durante siglo y medio ha divulgado con gran habilidad, y un gran éxito, que toda persona que tenga la feliz ocurrencia de poner en marcha una empresa para producir bienes y/o servicios es un ser canalla, despreciable, un bruto irracional, sin escrúpulos, capaz de hacer lo inimaginable para conseguir el máximo lucro, el máximo beneficio… y que quienes trabajan para ellos deben odiarlos con todas sus fuerzas.


Siguiendo su mismo esquema, femiestalinismo, el feminismo de género, alienta abiertamente, promueve y ejerce la misandria (odio a los hombres) considera a los hombres como los enemigos a vencer. Por supuesto, el feminismo de género es contrario a la institución familiar y al matrimonio convencionales, y evidentemente partidario de destruirlos.


Esta clase de feminismo (actualmente el más influyente, sin duda) proclama que todos, hombres y mujeres, nacemos "iguales", y pretende también anular las diferencias naturales entre los sexos. La tesis central del feminismo misándrico es que el hombre, como 'género' -sexo psicosocial- es el que ha mantenido a las mujeres dominadas y sometidas a lo largo de toda la Historia de la Humanidad (lo que denominan patriarcalismo o falocentrismo).


La principal actividad del feminismo de género, también llamado feminazismo, aunque lo más correcto es “femiestalinismo”, es propagar odio hacia los hombres, de tal magnitud que desean su esclavitud, castración, encarcelamiento, exterminio... todo lo cual hacen extensivo a las mujeres que no se adhieren a su "causa", y a las que consideran cómplices del "patriarcado".

El feminismo de género es una nueva versión del Génesis Bíblico, según la cual los hombres, varones, son los culpables y únicos responsables de todo lo malo presente, pasado o por venir; y las mujeres la personificación de la bondad, y además, todas ellas seguidoras de Mahatma Gandhi.

¿Teme usted ser tildado de enemigo de la causa de las mujeres, de machista, de misógino, de cómplice del patriarcado, cómplice de los maltratadores, "neomachista", etc.?


Pues, hoy, 25 de noviembre tendrá la oportunidad de dar testimonio y significarse públicamente, de su rechazo a todo lo que huela a heterosexual (aunque seamos más del noventa y siete por ciento de la población) pues hoy es uno de esos días, en los que solo falta que nos obliguen a los hombres a que pidamos perdón por haber nacido hombres. Es patético que ya haya muchos que lo vengan haciendo, no solo este día, sino el resto del año, y que entre otras cosas nos hagan responsables de una supuesta 'deuda histórica' con las mujeres.


"El hombre se hace feminista cuando no sabe ya cómo agradar a las mujeres. La mujer se hace feminista cuando ya no sabe cómo agradar a los hombres", decía nuestro compatriota, injustamente olvidado, Enrique Jardiel Poncela.


¿Acaso usted es de la opinión de que para combatir la misoginia (odio a las mujeres), hay que fomentar la "misandria", la "androfobia", hay que "feminizar a los hombres, varones", hay que "ayudarlos a encontrar su lado femenino, la nueva masculinidad"…?


Pues, si usted es de los que hoy procesionarán por las calles de las principales ciudades de España, apoyando la convocatoria del lobby feminista de "género", debemos concluir que, usted como muchos otros hombres, ha ido interiorizando que es un gran pecado, una barbaridad, "atacar a las mujeres", incluso si esas mismas mujeres adoptan un discurso disparatado y delirante en su afán de machacar de forma bestial a los hombres.


Si usted hoy acude a apoyar al lobby femiestalinista degenerado en la manifestación que ha convocado en su ciudad, "contra las violencias machistas", debemos sacar como conclusión que, usted, hace tiempo que "vio la luz"; a la manera de Pablo de Tarso que, cuando hacía el camino de Damasco cayó en tierra, y cegado por la luz divina, se pasó sin vacilar al Cristianismo… y ha acabado convirtiéndose en un converso al femiestalinismo degenerado.


Si usted participa de todo lo que venimos narrando, debemos entender que usted es de la opinión de que si se es varón, sólo caben dos cosas, ir constantemente pidiendo perdón –cada vez que uno abre la boca- por haber nacido con pene, o manifestar, que uno está en camino de redimirse y que ya ha entrado en contacto con su lado femenino, y que todos los hombres (¡¡¡qué malos somos, por el hecho de ser hombres!!!) debemos pasar por el purgatorio feminista, para pagar la deuda histórica que tenemos contraída con las mujeres, después de siglos, milenios de sojuzgamiento, opresión, marginación… a las que las sometieron nuestros ancestros.


Sepa usted que, el mayor fraude de esta "doctrina" de la que usted es converso ¿o aún es catecúmeno? es asumir que la agenda propuesta por las feministas, se realiza en verdad para beneficio de la totalidad de las mujeres. Pues, bien, si el feminismo fuera sinceramente liberador, promovería relaciones armoniosas entre ambos sexos y fortalecería a la familia; sin embargo, la agenda feminista, al hacer lo contrario, perjudica a la mayoría de las mujeres, y por descontado a los hombres. Como resultado de una eficaz propaganda (todo hay que decirlo) divulgando falsedades y medias verdades, la gente de buena voluntad, la gente "educada" ha ido aceptando todo el discurso demencial del feminismo de género, sin hacer apenas cuestionamientos.


Sepa usted que está apoyando, con su actitud de cobardía, la política antifamilia que promueven las asociaciones de mujeres más extremistas, "feminazis" y “femiestalinistas” las llaman en nuestro entorno cultural.


El Título Preliminar de la ley de Violencia de Género establece que cualquier relación heterosexual es una relación de dominación y sumisión, de "poder de los hombres sobre las mujeres"; o sea, que cualquier mujer que se relacione con un hombre es tonta, porque elige la desigualdad.


La idea de que algo cruel pueda ser beneficioso para alguien, es una absoluta inmoralidad... ¿Qué responsabilidad tenemos los hombres, en general, de que algunas mujeres hagan una mala elección y vayan al encuentro de algún energúmeno?


La LVIOGEN -ley de "violencia de género" de 28 de diciembre de 2004, día de los Santos Inocentes- afirma sin rubor que los hombres tienden a establecer relaciones de "dominación" con las mujeres, relaciones "desiguales", intrínsecamente "violentas", que los hombres tienden sistemáticamente a vejar a las mujeres, sojuzgarlas... e incluso que cualquier relación sexual consentida entre hombre y mujer es equiparable a una violación. Por supuesto, la perversa y totalitaria ley de "violencia de género" afirma que la violencia es propia de la condición masculina, y que las mujeres, como buenas seguidoras de Mahatma Gandhi, tienden a resolver sus diferencias con los demás de manera pacífica y mediante el diálogo.


Quien lea esto se preguntará que cómo pudo aprobarse semejante disparate en el Congreso de los Diputados de España; pues "así" fue, de forma entusiasta, aprobada por todos los Diputados.


No hay día que no oigamos en algún medio de información a algún político, tertuliano, juez, fiscal, psicólogo… decir que la LVIOGEN -ley de violencia de género de 28 de diciembre de 2004, día d los Santos Inocente- fue creada con la noble intención de "proteger a las mujeres en situación de riesgo de sufrir violencia en el entorno conyugal/familiar".


Pero, "casualmente" nadie se ha leído la perversa ley antihombre, antifamillia.


La mayoría de la gente (salvo que haya sido víctima de la LVIOGEN) ignora que la misma priva a los hombres de la presunción de inocencia, del derecho al recurso al habeas corpus, y más derechos constitucionales, y que la perversa y liberticida ley ha creado tribunales de excepción en los que solo se juzga a los hombres, se les condena con la palabra de la mujer supuestamente maltratada como única prueba, y se les sanciona más severamente que a las mujeres, en caso de cometer el mismo delito.


¡La ignorancia es muy osada, aparte de peligrosa, y conduce a decir tonterías!

¿Si en España la media anual de muertes, de personas adultas, por disputas de pareja (generalmente de hombres y mujeres inmersos en procesos de ruptura matrimonial) ronda las 100 personas, y no más del 60 por ciento son mujeres, por qué merecen más atención esas aproximadamente 60 mujeres muertas, que las otras 40 personas muertas, varones, por el mismo motivo, y en el mismo contesto?


Por otro lado, ¿Por qué es tan importante este asunto, y no otros asuntos por los que se producen mortandad en 

España, pongo por caso por accidentes de tráfico, o por consumo de alcohol?


También podríamos hablar de muertes de menores o de ancianos (de ambos sexos) debidas a maltrato, desamparo, y negligencias….. ¿A que no sabes cuál es el sexo predominante entre los adultos autores de infanticidios, y maltrato a la infancia?

¡Sí, estamos hablando de mujeres!


Otro tanto ocurre en el maltrato y muerte de personas ancianas.


Permítame, que le diga que usted es de los muchos que han perdido el norte…


¡Es triste, muy penoso que haya hombres "educados", de mente abierta que no sepan diferenciar donde acaban los derechos de las mujeres, y dónde empiezan a violarse los derechos de los hombres...!


Carlos Aurelio Caldito Aunión.

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